[Intro] En enero había diecisiete. En octubre, el padrón dice veintiuno. [Verse 1] Clara firmó junto a la ventana, Inés firmó después del café. Omar escribió su segundo apellido, Lucía preguntó dónde poner. Pero hay una lámpara en el concejo, tres ordenadores y un taller. Los martes se reúnen siete personas, los jueves alguien viene a aprender. [Chorus] Veintiuna luces sobre la meseta, no llenan todas las casas al final. Pero dibujan una calle diferente cuando anochece sobre el cereal. El futuro a veces no llega como un río; a veces empieza en un simple ventanal. [Verse 2] Tomás enseña rutas y cercados a Omar, que quiere colaborar. Inés cuece barro en otro pueblo hasta que puedan instalar algo acá. Pilar abre otra vez la escuela una mañana para catalogar. Mateo escribe la fecha nueva debajo de la que nadie quiso borrar. [Chorus] Veintiuna luces sobre la meseta, no llenan todas las casas al final. Pero dibujan una calle diferente cuando anochece sobre el cereal. El futuro a veces no llega como un río; a veces empieza en un simple ventanal. [Instrumental Break] [Bridge] Habrá inviernos, averías, adioses, habrá quien pruebe y vuelva a marchar. Un comienzo no garantiza nada; sólo permite continuar. [Final Chorus] Veintiuna luces sobre la meseta, una cocina, un taller, un portal. Aquí todavía queda alguien, y alguien nuevo responde desde el umbral. Veintiuna luces sobre la meseta, mañana alguna puede faltar. Pero esta noche suenan las campanas, hay veintiuna formas de contestar. [Outro] La escuela apaga su última lámpara. El concejo mantiene una encendida. La llave de cinta azul descansa junto al cuaderno de turnos. Clara cierra la puerta, pero no la cierra para siempre. Desde la plaza alguien pregunta: «¿Queda alguien?» Y veintiuna luces responden sin hablar.